Mostrando entradas con la etiqueta A santa Compaña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta A santa Compaña. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de febrero de 2012

A santa Compaña (III)


Los miembros de esta procesión caminan y emiten rezos -casi siempre es un rosario-, cánticos funerarios y tocan una campanilla, que es de pequeño tamaño. Cuando pasan por un lugar, cesan, de manera previa, los típicos ruidos de los animales en el bosque y se pueden escuchar las campanas. Incluso, los perros anuncian su llegada, ya que aúllan de una forma desesperada y desmedida; los gatos, también, salen huyendo despavoridos y se asustan, como pocas veces se ha visto. Dice la leyenda que no todas las personas mortales poseen la facultad de poder ver, con sus propios ojos, a “La Compaña”. Según dice la tradición, tan sólo tenía la capacidad de verla: los niños a los que, el sacerdote, por equivocación, en el momento del bautizo había empleado el óleo de los muertos. Otras personas, solamente, la podrían sentir, intuir... Para poder librarse de la visión de la misma, la persona debe trazar un circulo en el suelo y entrar en él o acostarse boca abajo. También, para poder librarse de la Santa Compaña se debe llevar, consigo, una cruz, rezar sin hacer caso de los cánticos de la Santa Compaña o, si no queda otra, salir huyendo.
Foto: fuente

lunes, 20 de febrero de 2012

A santa Compaña (II)


A la cabeza de dicha procesión va a ir un vivo -o sea, una persona mortal- que va a llevar una cruz y un caldero, donde hay agua bendita. A continuación, irán las ánimas, que lo siguen, con sus velas encendidas, que no siempre son visibles; pero, si se nota su presencia a causa del olor a cera y el viento, que son capaces de levantar a su paso. La persona viva, que está en primer término de la procesión, puede ser tanto un hombre, como una mujer, dependiendo de si el patrón de la parroquia es un santo o es una santa. Según la leyenda, quien realiza dicha función, cuando se hace de día, no se acuerda de lo que tuvo lugar, durante la noche. La única manera de reconocer a las personas que están viviendo este castigo, es por su delgadez extrema y por su palidez. Un truco es que, cada noche, su luz va a ser más intensa, mientras que, por el día, el color pálido de su piel va a ir aumentando. Y, es que no pueden descansar ninguna noche, por lo que su salud se irá haciendo, cada vez, más débil y acabaran enfermando, sin que nadie sepa muy bien, cual es la razón de su empeoramiento. Además, se encuentran condenados a vagar, cada noche, hasta que acaban muriendo o que algún incauto sea sorprendido -el cual pasará a encabezar la procesión, portando la misma cruz que llevaba él-.
Foto: fuente

A santa Compaña


A Santa Compaña es, sin duda, una de las grandes leyendas de la mitología gallega -con otros nombres, también,nos la encontramos en la mitología asturiana, en la vieja región del Reino de León, en las actuales provincias de León y Zamora; en la zona de Extremadura, recibe el nombre de Huéspeda y, en Castilla, se le llama Estantigua-. La Santa Compaña es una procesión de muertos o de ánimas en pena, que aparecen por la noche -a partir de las doce de la noche- que recorren, errantes, los caminos de una determinada parroquia. La misión de dicha procesión es visitar todas las casas en las que tendrá lugar una muerte. Este mito está presente en todo el continuum cultural astur- galaico, donde es conocida con distintos nombres, como pueden ser Güestia, Hoste, Güéspeda, Genti de Muerti, Estadea, Compaña o procesión de ánimas. La descripción de la Santa Compaña va a ser diferente, según la región en la que estemos, aunque la más popular es la de una comitiva de almas en pena, que están vestidos con túnicas de color blanco, que poseen capucha, que van a vagar toda la noche, por los caminos. Dicha procesión fantasmal va a estar formada por dos hileras, que estarán envueltas en sudarios y con los pies descalzos. Cada fantasma tiene una vela encendida y su paso va a dejar un reconocible olor a cera en el ambiente. En primer término, de esta compañía de fantasmas, se encuentra el espectro de mayor importancia, el Estadea.
Foto: fuente